Jugar en red

Los juegos en red, ponen en marcha numerosas habilidades cognitivas. ¿Es posible rescatar estas destrezas en beneficio del aprendizaje cooperativo?

Juegos en red ¿experiencia de aprendizaje?

El uso de la red es para la mayoría de nuestros alumnos, una instancia de entretenimiento más que una puerta de acceso al saber. Como tantas veces se ha dicho, este enfoque parcial del uso que se hace del web, es uno de los aspectos que deberían revertirse desde los proyectos de Nuevas Tecnologías. No porque sea inadecuado ver a la red como un espacio para el esparcimiento o la interacción social (que sin duda lo es), sino simplemente porque la red es mucho más que eso.

Y en este contexto, los juegos en red, poseen un lugar importante en determinadas poblaciones de alumnos. Un juego en red es un sofisticado programa que, instalado en un servidor permite la interacción de múltiples jugadores que, aliados o enfrentados entre sí -o contra el ordenador- persiguen un objetivo -generalmente de conquista- camino al cual, se suceden un numero variable de batallas simbólicas. Estos juegos, de complejas reglas y con frecuencia, prolongados en el tiempo, implican largas horas de interacción con la computadora (y con otros jugadores) en los que se desarrollan diferentes actividades que van desde el cálculos estratégicos, importantes despliegues logísticos, hasta destrezas lingüísticas o la manipulación psicológica de otros jugadores.

Se ha comparado muchas veces la experiencia de los juegos en red con el juego en equipo, o incluso con el trabajo cooperativo. ¿Es esto realmente así?

En muchos sentidos lo es. Tanto en los equipos como en los juegos en red, los participantes se asocian en función de un objetivo en particular, y para lograrlo buscarán optimizar los recursos disponibles en un vínculo sinérgico. Y del mismo modo, el equipo no desdibuja la individualidad, dando espacio para los liderazgos, las competencias internas, los conflictos, etc. Pero la diferencia vital entre estos juegos y una experiencia de trabajo concreto es, sin duda, que estos son solamente juegos, con todo el riesgo y a su vez, la ligereza que esta circunstancia implica.

El juego en red suele involucrar a los participantes a un nivel mucho más exigente que el juego individual, porque genera compromisos para con el equipo con el que se juega. De mismo modo, la red de jugadores aliados se afianza afectivamente, implicando una dependencia mayor. Si bien existe un reglamento general que se aplica a todo el juego, los grupos que se articulan espontáneamente y se enredan en una competencia múltiple, en donde cada equipo crea sus propias leyes en la búsqueda de la construcción de una identidad. Estas regulaciones particulares coinciden, en términos generales, con sanciones que se aplican a los transgresores. El espíritu central de la normativa social que regula estos grupos es la exigencia de una participación activa y la preocupación solidaria por los objetivos grupales. Un jugador que anteponga sus intereses individuales a los del equipo, pronto caerá en desgracia.

Este análisis, nos lleva a inferir que el juego en red es definitivamente beneficioso. Es una conclusión apresurada. La ubicuidad de la red, lleva al jugador a una dependencia de la conectividad. Y cuando esta dependencia se halla potenciada por la presión grupal, el vìnculo acaba siendo no solo adictivo sino que se trata de una adicción explícitamente legítima: “no existe el mundo real, éste (el del juego) es tu único mundo”, un jugador le decía a otro para persuadirlo de que no “cerrara la cuenta”.

Así es que, jugar en red es un buen terreno para ejercitar la solidaridad, la organización, la división de tareas, el valor de la palabra empeñada y la responsabilidad. A diferencia de un juego que el jugador establece contra el ordenador, el juego en red es una instancia claramente social de amplias fronteras. Sin embargo, las horas en que esta actividad demanda, la tendencia a hacer del juego el eje central de la vida, pueden llevar a que un momento de evasión y divertimento, se transforme en una obsesión, tras la cual algunos abandonen sus responsabilidades en el mundo real, mundo en que progresivamente se perderá el interés, fluctuando por los humores de aquel "otro mundo", en el que traman enfrentamientos simbòlicos con pasiones y conflictos definitivamente concretos y reales.

Ventajas de los juegos en red en función del aprendizaje

Riesgos de los juegos en red en función del aprendizaje

 

Habilidades que podrían adquirise

  • Pensamiento estratégico
  • Planificación
  • Organización grupal (distribución de tareas)
  • Administración de recursos (incluyendo el tiempo)
  • Observación

Valores asociados
- Solidaridad - Conciencia grupal - Responsabilidad

 

 Dependencia del juego y de los lazos creados dentro del juego
 Confusión del espacio lúdico con el mundo real
 Desinterés por cualquier otra actividad fuera del juego