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Currículum formal, currículum real, currículum oculto

Masa, poder y elegio: los hallazgos de la investigación etnográfica en educación y el concepto de currículum oculto.

Currículum formal, currículum real, currículum oculto

La aventura de ser alumno

Tanto los grandes momentos como los instantes triviales de nuestra vida pueden ser importantes dejan su huella en nosotros. La escolarización, como un hecho más de nuestra historia personal no tiene por qué ser una excepción. Es así, que hasta los acontecimientos diarios que pueden parecernos insignificantes respecto a la vida escolar, tienen un valor importante a la hora de valorar la influencia que tienen sobre la historia individual y colectiva de cada alumno.

Pensemos que un salón de clase es un entorno muy particular. Proporciona un marco de estabilidad, un contexto físico en el que un grupo de personas compartirán durante un año lectivo. La clase es un sitio particularmente estable, tanto que los cambios en ella implican a menudo gran revuelo y son tenidos por importantes acontecimientos. Existe pues en la clase, una intimidad social que no tendrá equivalente en ningún de la vida.

Otro aspecto importante que describe la naturaleza de la vida en las aulas es la calidad ritual y cíclica de las distintas actividades escolares. Esta organización del tiempo, supone, en efecto toda una suerte de orden temporal que se materializa en horarios y calendarios.

Jackson, señala pues que tres condiciones constantes caracterizan la dinámica social de la vida escolar:

1. La masa: La mayor parte de las actividades realizadas en la escuela se hacen junto a otros, o al menos, en presencia de otros. Esto tiene consecuencias profundas en relación a la calidad del vida de los alumnos e incluso, podría significar una suerte de adaptación a los hacinamientos que se demandan en las grandes ciudades.

Las consecuencias de la vida masificada suponen que los alumnos deberán cultivar la paciencia y aprender a esperar. Esto puede generar, tal vez ciertos sentimientos de frustración. Las actividades, serán también a menudo interrumpidas en virtud de las necesidades de la organización escolar propiciando a menudo, desajustes de motivación. Y finalmente, no podemos dejar de mencionar la "distracción social" que exige que el alumno se concentre individualmente para realizar ciertas tareas, ignorando el contexto grupal en el que se encuentra.

2. El poder: El espacio escolar se define como un sitio en el cual se dá una clara división del poder entre débiles y poderosos.

El estudiante deberá cumplir los deseos de otros (los docentes). Esta situación de desigualdad de poder, se diferencia sin embargo, de lo que se dá en el ámbito del hogar. Mientras que los padres ejercen un poder principalmente restrictivo, el poder de los profesores no sólo es restrictivo sino también perscriptivo.

Si es posible una analogía, el profesor haría las veces de "jefe del alumno", con la diferencia que en un contexto laboral convencional, el empleado siempre tiene la posibilidad de abandonar el empleo.

Algunas tácticas de los alumnos para adaptarse a este contexto suelen ser ora la búsqueda de favoritismos ora ocultarlos con el objeto de crear una imagen favorable ante quienes detentan el poder.

3. Los elogios: En el ámbito escolar no sólo es importante lo que el alumno hace sino lo que los demás piensan de él porque éste se haya sometido a una permanente evaluación.

Por parte del docente, es natural, que ciertos controles son necesarios para alcanzar los objetivos escolares y evitar el caos social. De alguna manera, el docente hace las veces de guardia, juez, proveedor y marcador de horarios.

De esta forma, evaluación, es un elemento crucial en este ritual de elogios y observaciones. Por otra parte, el juicio del docente, va más allá de la evaluación formal y abarca tantos aspectos de la conducta como son posibles en el ámbito de la clase.

Pero la evaluación del docente, no es la única a la que está sometido el alumno. El resto de la clase, también evalúa. A menudo, el niño se encuentra en medio de los juicios opuestos del docente y sus compañeros.

En estas circunstancias, la mayoría de los alumnos, pronto aprenden qué es lo que se necesita de ellos porque los premios se otorgan a los que son "buenos", lo cual consiste, en las escuelas, en hacer lo que el maestro quiere. Esta suerte de "sometimiento" no es sino una de las estrategias de adaptación posibles por parte de alumno.

Efectivamente, esta evaluación a la que el niño es sometido permanentemente deriva incluso en un proceso de "autoevaluación" que lo lleva a emitir juicios sobre sí mismo incluso antes de que otros lo hagan.

Otra estrategia llevada a cabo por los estudiantes tienen que ver con la "simulación". De alguna forma, el alumno tratará de comportarse evitando poner en evidencia sus fallas. Esta suerte de "falsedad" tiene por objetivo atender a las demandas a las que es sometido. Y finalmente, el alumno podrá recurrir a al "desligamiento emocional" respecto a la evaluación. Esto significa que negará la importancia de ésta.

En este contexto de elegios existe, en efecto, un sistema de motivaciones. Uno de ellos es claramente extrínseco y se refiere al sistema de calificaciones. El otro, intrínseco se centra en la satisfacción de realizar bien la propia tarea. El problema con las motivaciones intrínsecas es que éstas no son fáciles de propiciar cuando no se trata de la adquisición de destrezas o conocimientos académicos.

En definitiva, la multitud, el elogio y el poder, se combinan para dar un sabor específico a la vida en el aula y forman, colectivamente un currículum oculto que alumnos y profesores deberán dominar a fin de desenvolverse satisfactoriamente.

Currículum formal y currículum real: una trasposición pragmática

Como señala Perrenoud, los maestros convierten el "currículum formal" en un plan de trabajo concreto: lecciones, actividades, evaluaciones... esto es, situaciones prácticas de aprendizaje.

En efecto, los docentes son formados para que su trabajo de interpretación y explicitación de currículum formal pueda garantizar cierta normalización del currículum real.

Los maestros poseen pues ciertos conocimientos pero también esquemas generadores de contenidos nuevos, ejemplos, problemas que conforman los hábitos profesionales que, desde ya, se hayan anclados en la personalidad del docente.

Sin embargo, respecto al currículum real, debe destacarse que el sistema escolar prevee ciertos desvíos respecto al currículum formal, sin embargo, si estos desvíos fueran notablemente grandes, éstos no serían tolerados. Esto significa que si bien cada maestro tiene un estilo particular, se inspira claramente en el currículo formal funcionado como mecanismo unificador.

Es sabido, que las teorías del aprendizaje más recientes, insisten en que éste depende principalmente de la actividad del alumno, lo cual redefine el trabajo del maestro. El saber, ya no es transmitido a través de un discurso magistral sino que es construído mediante el trabajo, una actividad claramente disciplinada.

El currículum formal explicita el saber cultural a transmitirse con la formulación, codificación y elaboración correspondiente a tal intención didáctica, mientras que el currículum real es entre otras cosas un conjunto de tareas y actividades que se supone que originan los aprendizajes. De este modo, el currículum real es una trasposición pragmática del currículum formal.

El currículum real, supone además una negociación entre docentes y alumnos. Porque en efecto, nunca este resulta de la estricta intencionalidad del maestro. La puesta en práctica del currículo formal supone una adaptación a la naturaleza de la clase y a las eventualidades que pudiesen presentarse durante su transcurso.

¿Cuán oculto es el currículum oculto?

La sociología de la educación denomina "currículum oculto" a aquellos aspectos no explícitos del currículum. Perrenoud, considera al respecto que éste tipo de prácticas no son ningún secreto en realidad: es sabido que en la escuela se aprende a vivir en sociedad, a ser un buen ciudadano, a trabajar seriamente... en otras palabras, una suerte de "currículum moral". En este sentido, este aspecto del currículum no sería tan "oculto".

En otras palabras, entre el currículum real y el currículum formal existe una gradación contínua de las prácticas que irían desde lo evidente hasta lo, efectivamente, "oculto".

El currículum real contribuye a interiorizar representaciones, creencias, gustos, ideologías, esto es, el saber cultural. En segundo término, induce una transformación de los hábitos como sistema de percepción, pensamiento, evaluación y acción. Esto sí conformaría un aprendizaje "oculto" en tanto "desconocido" puesto que realmente no se sabe en qué medida afecta este tipo de aprendizaje a los sujetos escolarizados y, por otra parte, opera sólo sobre el terreno de la práctica y de modo inconsciente.

Cabe destacarse que la atención que a menudo se le otorga al currículum formal impide ver (como sí sucede en otras organizaciones) que la escuela mantiene en secreto su cultura interna. Y esto ocurre, probablemente porque al menos para los alumnos, no hay una diferencia clara entre la cultura escolar y la cultura de la organización.

En definitiva, el currículum real, supone la formación del sentido común y conforma parte del aprendizaje del "oficio de ser alumno".

G.C.

Bibliografía:

JACKSON, P. (1991), "Cap. 1: Los afanes cotidianos", en: La vida en las aulas, Morata, Madrid, pp. 8-23

PERRENOUD, P. (1990), "Cap. 8: El curriculum real y el trabajo escolar", en: La construcción del éxito y del fracaso escolar, Morata, Madrid, selección pp. 213-226.

 
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