Escolanovismo en Argentina

Rasgos innovadores del movimiento

Rasgos innovadores del movimiento de la Nueva Escuela en Argentina

Explicación general acerca de los orígenes y características del movimiento "Nueva Escuela"

No es posible definir este movimiento sino como un conglomerado de ideas que rechazan ser sumidos a un dogma o ideología invariable. Desde un enfoque multidisciplinario, que resume en las conclusiones del psicoanálisis y, a su vez se adapta al tanto al método experimental conductista como a la organización comunitaria escolar, el movimiento de la Nueva Escuela encabeza una serie de ideas que a partir de un diagnóstico negativo de la realidad social/escolar, una crítica al positivismo, la consideración del educando como "sujeto" de la educación, maestro un "orientador" (que requería una formación profesional especializada) y, finalmente el desarrollo de la actividad escolar, enfocado desde las motivaciones del alumno.

Gran parte de los temas teórico prácticos abordados por los pedagogos de la Nueva Escuela, no se vinculan al macroescenario de la política educacional, sino que se centran en los problemas próximos a los aspectos cotidianos de la experiencia educativa.

A grandes rasgos, podríamos decir que este movimiento plantea un giro innovador, colocando al educando en el centro de atención: preocupándose por la actuación en el mundo. El conocimiento se manifiesta a través de acciones concretas: el "trabajo" que el educando es capaz de realizar.

Este movimiento se difunde por los EEUU y el viejo continente y se caracterizó por encabezar una búsqueda permanente que renovó la práctica educativa y el sistema escolar.

Introducción del Movimiento en la Argentina

En nuestro país, este movimiento aparece referido de modo marginal y tan sólo como una posibilidad aplicable dentro del sistema previsto por la ley 1420 y no se utiliza en forma masiva sino aisladamente en algunas escuelas. Por cierto, es difícil establecer si el movimiento en nuestro país fue orgánico, pero es innegable su aporte aún cuando sea muy difícil determinar su magnitud

Los pedagogos argentinos vinculados a este movimiento, enfocaron su interés particularmente en optimizar el funcionamiento de la escuela inspirada en los principios dictados por el taylorismo para el trabajo industrial.

Algunas prácticas aún observables en la actualidad tuvieron origen en las modificaciones introducidas Prof. José Rezzano que tomó consignas dictadas por la Nueva Escuela, tales como el orden de los aprendizajes, el cuaderno de clase y el control de la actividad.

Las innovaciones del Movimiento en la argentina, a nivel teórico/doctrinario, en las organizaciones curriculares, en la práctica escolar, en la introducción de recursos tecnológicos.

Los conceptos del Taylorismo, concebidos para la producción industrial, suponían una evaluación cuantificable del rendimiento. Esta idea, aplicada al ámbito educativo, debía derivar, necesariamente, en un método orientado hacia el "trabajo" o "ejercicio" cuya actividad sería el marco de referencia para medir la eficiencia del proceso educativo.

Hasta entonces, la labor escrita de los alumnos era realizada en pizarras o recursos similares (cajones de arena, por ejemplo), la utilización del papel, no había sido difundida. Pero el abaratamiento de los costos del papel comienza a poner en evidencia una serie de ventajas que terminan imponiendo la práctica de su uso cotidiano. A favor del papel, se plantean razones de tipo económicas, higiénicas y metodológicas.

Como en otros ámbitos, la utilización de los recursos no solamente está determinada por la disponibilidad de la tecnología, sino también por otras motivos, ora culturales, ora económicos. Cada escuela, va organizándose de acuerdo a los recursos de los que dispone.

El cuaderno único

Bien entrado el siglo XX, en las escuelas utilizaban varios tipos de cuadernos ya que aún no se habían unificado criterios respecto a cómo se debía organizar el trabajo. El cuaderno único aparece entonces como una alternativa integradora.

El cuaderno integraba los ejercicios de toda la actividad escolar, pero no eran como aquellos prolijos ejemplares que se mostraban en las exposiciones de fin de año del antiguo régimen, sino otros, menos perfectos, pero hechos por los alumnos sin la colaboración de familiares adultos.

El cuaderno es una suerte de espacio en el cual se documenta el trabajo del alumno, se enfatiza así que el trabajo que en el se realice, sea, efectivamente el del educando. Se sugiere así evitar los "deberes" cuya realización en el hogar dificulta a los docentes el control sobre tarea que específicamente realizara el alumno sin "ayuda familiar".

Algunas ventajas que se señalaban con respecto al uso de cuaderno único de acuerdo a las prácticas impuestas por el movimiento de la Nueva Escuela:

a) Para la organización escolar: Desde el punto de vista de la supervisión, el trabajo de directores y supervisores se simplifica, puesto que no se hace necesario revisar todos y cada uno de los cuadernos, ya que la actividad se simplifica en un solo espacio. El Inspector, podría así juzgar el desempeño de los educadores no sólo por la observación directa de la clase sino también por la ejercitación documentada en el cuaderno. De este modo, la herramienta de trabajo ejerce un rol de instrumento de control: el maestro controla al alumno, el director, la labor "integral" del docente y el inspector a la de todos.

b) Para los logros del proceso enseñanza – aprendizaje:

Logros actitudinales: al eliminarse el uso de borradores, el alumno debería necesariamente esforzarse en ser más prolijo y más esforzado en no equivocarse, desarrollando así la atención y la eficiencia.

Logros cognitivos y procedimentales: La resolución de ejercicios escritos favorece la comprensión de lo que se aprende, porque se visualiza el proceso.

Contenidos Curriculares

En cuanto a la planificación de contenidos, la Nueva Escuela propone que se suprima la división en varias disciplinas y que este sea sustituido por "asuntos" o "temas", lo cual es coherente con la utilización de un cuaderno único de actividades. El ritmo del cuaderno no está dado por los contenidos sino por las actividades que se piensan a partir de los diferentes asuntos.

La eliminación de la caligrafía como disciplina, se reemplaza por el concepto de "buena letra", esta práctica, si bien tiene una fundamentación teórica, tiene objetivo pragmático que es el de poder implementar el uso del cuaderno único, ya que la caligrafía requeriría cuadernos especiales.

Práctica escolar

La clase no sólo modifica su dinámica sino que requiere una nueva organización del modo en que se organizan las tareas. Ese cambio de "disciplina" por "asunto", suponía también un nuevo enfoque para la distribución del tiempo escolar. El horario mosaico, en donde se realizaba una medición mesurada del tiempo que se dedicaba a cada clase es reemplazado por un criterio flexible que dependería del tiempo necesario para concretar cada actividad.

No sólo el tiempo es modificado conforme a las ideas de la Nueva Escuela, el espacio también debe adaptarse, por ejemplo, el pizarrón se reduce dejando lugar a otros recursos didácticos.

G.C.

Bibliografía:

GVIRTZ, S. (1998), "Cap. 2: La configuración histórica del cuaderno de clase", en: Del curriculum prescripto al curriculum enseñando, AIQUE, Bs. As.

TEDESCO, J. C. (1993), "Parte IV: "Directivismo y espontaneísmo en los orígenes del sistema educativo argentino", en: Educación y Sociedad en la Argentina (1880-1945), Solar, Bs. As.

por Graciela Paula Caldeiro